miércoles, 17 de diciembre de 2008

De cara a la anunciación, empezó a cagar.

(Variación sobre un tema de 2666)


De cara a la anunciación, empezó a cagar. Era alto, alto, alto: primer aspecto por el cual deduzco que no es de por acá. Y flaco… flaco, flaco, flaco. Sin duda extranjero. Parecía un edificio, pero no cualquier edificio, de esos modernos que solo podemos ver en las grandes ciudades, usted sabe: ciento veinte pisos, con ascensores para más de diez personas y ventanas en lugar de paredes. Cuando entró, el padre Pedro estaba en plena bendición. En nombre del padre, del hijo y del ¡Del hijo de puta que se quita sus pantalones en mi iglesia! Tan bueno que era el padre Pedro, usted sabe. Cuando lo escuchamos pronunciar esas mismitas palabras que salieron de su boca y advertimos la intensidad en sus ojos, todos dirigimos la mirada, mecánicamente, hacia donde nos señalaba el pulgar del padre Pedro. Allí estaba aquel tipo vestido con una abultada chompa roja y gris, y sin pantalones. Su rostro no lo vi, es que él estaba parado en pleno claroscuro de la entrada. Cuerpo en el claro, cabeza en lo oscuro. Como en las películas de Coppola, usted sabe. Se adelantó unos cuantos pasos. Entonces, se produjo un silencio incómodo. El silencio de la duda y en medio de ese silencio yacía sólo aquel hombre medio desnudo. El padre bajó del altar y gritó imponente: !Saquen a este majadero de mi iglesia! No recuerdo exactamente lo que dijo, pero si no dijo eso, debió ser algo parecido. El extraño en medio de la admiración general flexionó las piernas y empezó a mear (por momentos no sabía si prefería escuchar los sermones del padre Pedro o el apacible sonido del chorro de orina saliendo de su verga, usted sabe) y luego a cagar (supe que cagaba cuando empecé a escuchar los gases que producía). Fue entonces que el chorrido y los gases perdieron, paulatinamente, fuerza, al tiempo que el padre Pedro emprendió carrera hacia donde se encontraba el extraño. Cuando llegó, ya era demasiado tarde, aquel tipo había terminado e iba de salida. El padre lo vio bajar tranquilamente por las escaleras, cruzó los brazos y sin decir palabra regresó al altar. Al llegar, se acicaló sus hábitos, se acomodó el cabello, alzó la vista y dijo: La-misa-ha-concluido-podéis-ir-en-paz.

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domingo, 14 de diciembre de 2008

¡Soy longo, carajo!


El Ecuador es poseedor de una identidad nacional bastante extraña y peculiar. Mientras unos conservan sus tradiciones flamenquistas y taurinas (¡Y olé!) -aduciendo hispanidad racial- creyendose "criollos", otros recalcan sus rasgos hispánicos sobresalientes, mucho más notorios que los indígenas, por lo que de alguna manera también se creen "criollos", o en su defecto "mestizos blanquitos". Otros son los "mestizos aindiados" en los que se nota más su porcentaje indiano y que si bien se han acoplado al medio ecuatoriano, no pasarían por criollos (quizá por el racismo de estos "blanquitos"); y finalmente hay los indios, termino generalmente usado peyorativamente (Aún siendo el 30 porciento de la población total). En resumen, los ecuatorianos somos indios, indios blanquitos e indios mestizos... La primera categoría es una falsa ilusión.

En mi caso, siempre me ví como un "mestizo blanquito o cholo blanquito" (tampoco puedo negar mi color de piel). De todos modos, nunca desprecié a un indígena, ni lo hice a un lado, ni me creí superior a él. En realidad, me daban igual. Por consiguiente, jamás había dado importancia a mi indianismo y mucho menos me enorgullecía que me digan indio, longo, o que la gente use quichuismos (como atatay, arrarray, ayayay, ñaño, guambra, longo) pues lo consideraba un español impuro. Estaba, tristemente, dentro de ese grupo de gente que sabiendose mestiza, se cree "criolla", sin que esto signifique que haya sido racista, discriminador o cosa alguna.

De un buen tiempo acá las cosas han cambiado. Hoy estoy muy orgulloso de que me digan indio, longo, guagua, guambra o runa, y me enorgullece utilzar esos quichuismos tan arraigados en nuestra habla cotidiana. He valorado mis raíces indígenas como nunca antes lo había hecho, por fin me acepté a mí mismo tal y como soy. Además, he empezado a amar mis raíces andinas tanto como mis raíces no andinas, o quizá más...

Sí alguien sigue leyendo, y no se aburrió, puede preguntarse ¿qué cambió en mi vida?. Mi respuesta sería, el autoexilio. Algunos sabrán donde estoy ahora (aunque este no es el caso), pero esta salida forzada del país ha sido mi mejor experiencia para un conocimiento interior de mí mismo y un análisis retrospectivo de quien soy y qué he sido.

Cuando llegué a este país que me ha acogido, debido a ese corazón algo "socialista" que creo tener, estaba alborotado y afloraba una suerte de resentimiento social, odio al sistema y odio de su mentalidad; todos prejuicios. Al inicio solo quería empaparme más de las izquierdas, enfrentarme enérgicamente al sistema y fracasar en el intento. Escuchaba discursos del Ché, veía discursos de Salvador Allende y me inmiscuía a fondo en la música protesta. Eso sí, agradezco haberlo hecho porque de lo contrario no hubiera conocido a fondo a Inti-Illimani. Sin embargo, poco a poco esa llama de izquierda ha ido cediendo hasta un punto mucho más objetivo y centrado.

Mi cambio empezó hace como cuatro meses (o quizá casi cinco) cuando un amigo me afirmó que el Ecuador era un país del África merdional, con mayoría racial africana (obviamente) y en el cual no se hablaba castellano. Quedé sin habla; completamente atónito. Esto me incentivo a dar a conocer más sobre nuestra cultura, nuestras raíces y nuestras costumbres a los demás. Es aquí el momento más importante... Me pregunté ¿de qué me enorgulleceré? ¿Daré a conocer algo de lo que ni yo mismo estoy convencido? y ventajosamente hallé respuestas. Revaloré al pasillo, al albazo y al yaraví y dejé de sentirlos como "música de viejos" y de las reuniones familiares trasnochadoras. Quizá la añoranza de mi familia, mi tierra y amigos me hizo entristecerme de tal modo que encontraba consuelo solo en la música andina de Inti - Illimani o la música nacional, sobretodo en los pasillos.

Sin embargo, el cambio abrupto se dio mientras escuchaba el albazo "Taita Salasaca" de Benitez-Valencia. Sentí en ese momento el ritmo andino tan dentro de mi cuerpo que recordé una escena de la obra de teatro "El Danzante" de Javier Cevallos (Obra a la que le agradezco me haya invitado -aunque en ese momento no la disfruté como sí lo habría hecho ahora- y a la que pude asistir) en la que Gaspar de Mogrovejo, un estudiante universitario, luego de contarnos lo fingida que era la sociedad quiteña, baila un danzante y reconoce que no puede engañarse a sí mismo de sus verdaderas raíces, reconoce que debe dejar de creerse lo que no es; entonces acepta y vive sus verdaderas raíces andinas.

Ese momento reaccioné hacia una realidad diferente a la habituada... ¡Me ví como un indígena!, me ví bailando y disfrutando del momento ancestral... Y lo más satisfactorio es que ¡no me dio vergüenza!. Es algo inenarrable. Desde ese momento he revalorado a nuestra música, a nuestras lenguas originarias, a nuestra gente y a nuestras raíces, que mi madre está preocupada; dice que está harta de escuchar Inti-Illimani y pasillos todo el día. Mis propios amigos que aún siguen en contacto conmigo ya me han gastado un par de bromas como "Inti-Ahmed" o "Longo Ahmed"; de todos modos, no me avergüenzo de ello y agradezco que se burlen de esa manera, y esto me emociona más haciendome soñar en un Ecuador diferente donde todos aceptemos y valoremos nuestra indianidad.

Lamentablemente hay muchísima gente que aún no piensa así, y digo lamentable porque aprovechan de su hispanidad para longuear a todos, que, en vez de aceptarse, se cree española, vive las torerías como sevillano, segrega al indígena (sin saber que lo hace así mismo),no acepta su mestizaje, ni mucho menos sus raíces. Yo, por mi parte, agradezco a quienes me han hecho revalorar todo esto directa o indirectamente, agradezco a este viaje que me ha permitido aceptarme tal cual soy (¿ Para qué más sirve un viaje sino para conocerse a uno mismo, y hacer un análisis sesudo de lo que uno es?) y que me ha hecho sentirme orgulloso de decir sin tapujos: ¡También soy longo, carajo!.
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jueves, 11 de diciembre de 2008

Requiem y Despedida

Soy víctima de un dios frágil, temperamental
que en ves de rezar por mí, se fue a bailar,
se fue a la disco de un lugar. Quizo mi disfraz
vivir como un mortal, como no logro, matarme
me regaló, una visión particular.

El nacimiento y la muerte no
son dos estados distintos,
sino dos aspectos del mismo estado
(Ghandi)


Despertó. Jamás pensó que una llamada lo iba a contagiar del estupor maldito que provocan las malas noticias. Sus lágrimas brotaron solamente; libres y dolorosas bajaban por sus mejillas. El dolor de no poder volver a verla era inimaginable. Temblaba. Recordaba los momentos que vivieron juntos. Imaginaba un reencuentro. Lamentó algo de irresponsabilidad, de negligencia o de mala suerte quizás. Todas las circunstancias y posibilidades que llevan a la muerte de alguien, son sólo responsabilidades de la vida misma.

"Se dice que nacemos para encontrarnos, aún así el largo encuentro por el que pasamos es injusto, la vida en sí, es injusta. Se supone que un padre no debe enterrar a sus hijos: dieciocho años se esfumaron en tres horas, queda de ella sus hermosos ojos, ahora cerrados por lo inalienable que se vuelve el destino".


Ser o no ser culpable si yo la maté. Yo sobreviví, ¿porqué no morí yo? Desperté en un lugar blanco, con personas que hablaban en términos extraños acerca de mi cuerpo: dolía la vida. –Y ella ¿cómo está ella? –Lo sentimos mucho, no sobrevivió a la operación… ¿Para qué vivir si toda la vida me echarían la culpa a mí?, al mentecato que sobrevivió, aún así tendría la inmunidad de ser el testigo primordial o no, de recordarla el accidente y su último aliento, de contar veridicamente cómo sucedió, aquel accidente en el que ella me dio su vida. No olvidaré sus palabras esa noche: “Yo manejo, te vas a matar si te vas a ahora”. Recuerdo que manejó parsimoniosa, como todo lo que hacía. Era un buen recorrido, hasta lo que sucedió…
Nunca pensé que una llanta me iba a arruinar la vida. El reporte policial indicó que la explosión de un neumático provocó el volcamiento. Estuve en coma durante tres días, ella murió en tres horas.
No quise ir al velorio, no soportaría las miradas, ni la tristeza. No me imaginaría los ojos azules, llorosos y melancólicos de su madre, esos ojos que heredaron Valentina.

Es el 2050, ahora la pequeña Valentina me ayuda colocando flores en la tumba de su tía de la que solo conoce por mis relatos y la de su madre. Alejandra empuja mi silla de ruedas y Valentina va sentada en mis piernas inmóviles, juega con algo que la navidad pasada le regalé (perteneció a su tía), era uno de esos elefantes rosados que tanto le gustaban a ella. La pequeña niña me dice "tío".
Alejandra fue la única de la familia que no me repudió, la única que me perdonó, la única Schölem que me habló, y más que nada la única que hizo perdurar a su hermana.
Valentina, esa niña de cinco años, sobrina de la mujer que debería estar escribiendo esto, es mi mejor amiga, no importa la soledad, no importa la edad ni la de ella. Por lo menos hace cinco años tengo alguien que me comprende (a veces pienso que Alejandra lo hace por lástima).
Sin embargo la soledad es dolorosa. Sigo creyendo que soy un asesino suelto, nada ni nadie hará que regresen esos ojos.

Sigo creyendo que soy un asesino suelto, sólo por sobrevivir.

AŋđŗΞ'Ş ζ¡$ŋΣřǿ§

(Descansa en Paz...)

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viernes, 5 de diciembre de 2008

El misterioso organista.


Cuenta la leyenda que desde febrero de 1904, ronda intrigantemente en la iglesia del pueblo, un ente desconocido que apostata a viva voz mientras toca el órgano. Dicen que solo aparece el veintinueve de febrero, y rara vez se lo ve por la nave principal; prefiere merodear el órgano haciéndolo vibrar misteriosamente. Los que lo han visto cuentan que camina por la iglesia durante varias horas seguidas: cabizbajo, en silencio y hasta desorientado. Siempre ha estado distante de la sacristía y más bien se ha apropincuado a la puerta, espantando a los feligreses. No se sabe de dónde salió, pero parece clamar justicia.

Lleva puesto siempre el mismo gabán basto y deshilado por el uso; aunque, de todos modos, imponente. Algunos fieles dicen que usa un corbatín y una camisa ocre-amarillenta. Su camisa, afirman, le da cierto aire (y más que un aire, un vaho) de mafioso, hostilidad, arrogancia y muerte. Mientras los hombres perciben el hedor de azufre, gangrena, sangre coagulada y amoniaco; las mujeres encienden su sexo, se embelezan y se excitan. Nunca, nadie, jamás se ha acercado a conversar con él (ni las mujeres), mucho menos se atreven a mirarlo de frente.

Los sacerdotes le dan entre cuarenta y cincuenta años y asumen que es un poco parco. Algunos creen que se trata de un demonio, una alma en pena, o sino, algún sacerdote fallecido. En el clero, la creencia más aceptada es que se trata de Pedro Poma (compositor de varias piezas para órgano con letras pasionales), un cura que murió mientras dejaba los hábitos en el convento de las carmelitas, en el lecho de Sor María Josefina.

María Josefina, la monja, fue una mujer de Dios, siempre decente y decorosa. Dedicada desde la niñez a la Santa Iglesia, y entregada a la costura, fue por muchos años, la encargada de confeccionar los trajes de todos los miembros de la iglesia. Murió de paro cardiaco en la misa de la aurora de 1900, celebrada el 29 de Febrero.

Desde su aparición, la del fantasma, en el pueblo mueren 4 personas en cada año bisiesto: dos mujeres y dos sacerdotes. Los curas al entregar los hábitos en el convento de las carmelitas y las mujeres, de camino a casa después de salir de la misa de la aurora.

Cada 29 de febrero el órgano suena imponente y misterioso, mueren cuatro inocentes, aparece una camisa ocre - amarillenta sobre el altar principal y una balanza atada al cinto de un santo.

Nadie se queda llegada la noche. Quizá por respeto...O por miedo.
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sábado, 29 de noviembre de 2008

métaphysique des tubes (francés)


Les jours se passent lentement, un à un, de manière silencieuse mais inclémente. Le temps me dévore sans pitié, j’ai quatre ans. Peu à peu, la routine s'empare de tout. La monotonie, sans doute, est un additif nécessaire dans notre vie. La périodicité de chaque acte que nous réalisons nous permettre d’assimiler que même si nous répétons mille fois une action, nous ne serons jamais capables d'atteindre la perfection. En même temps, je comprends que la vie manque de sens si nous ne détruisons pas la vie des autres et si nous ne laissons pas les autres détruire notre vie.
Bangladesh, une grosse extension de terre avec rien dans son intérieur. Je trouve, curieusement, certaine similitude entre l’aridité de ce pays et la stérilité de ma vie. Ma famille continue avec ses travails diplomatiques. Maintenant, un nouveau problème envahit ma vie : l’école. Les professeurs et son autorité ne font plus que réprimer ma liberté et accentuer mon esprit anarchiste. Les petites enfants avec ses voix aiguës et gênantes me mettent en fureur. Parfois, je perds le contrôle. Parfois, je souhaite tuer le monde entier. L’unique sortie que j’ai est la littérature de Mishima, Proust et Kafka. Parfois, je commence à aimer la crudité de la vie.
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jueves, 20 de noviembre de 2008

«No es que estemos locos»

Una noche cierto loco decidió subir descalzo al tejado de una casa y quitarse los pantalones. Los botó al aire y vio una ciudad inmensa y desconocida. Las calles por las que deambulaba se habían perdido. Las voces también. Sospechó que alguien lo veía, pero no estaba seguro.

Primero logró distinguir un edificio del gobierno, viejo y pesado, iluminado con calígine. Intentó pararse de puntillas para observarlo mejor, pero se resbaló sobre unas filudas tejas. Su pierna derecha sangró un poco. Con la mano se limpió; olió su sangre. Se lamió con la lengua y pensó que nadie lo miraba; pero ahora, en cambio, no cabía duda.

Al cabo de un rato sintió que la camisa le pesaba. Safó cada botón sabiendo que era solo otro trozo de plástico. Esa noche desbarató doce ojales y una corbata, saboreando el contacto de la piel con el algodón y la seda. Cogió la camisa por el cuello y la dejó caer. Estuvo escuchando con atención cómo la tela surcaba paredes y quicios, hasta que otro sonido lo amortiguó todo. Era imponente y caótico: le hacía temblar el pecho y creer en la muerte. Probó gritar algo, pero todo contorno había sido sumergido. Cerró los ojos con fuerza y solo entonces logró encontrar aquel ritmo que pronto perdería sus límites y formaría una sola masa duradera, llena de metal y de voces. Luego, por un efímero momento, dejaría que sus sonidos se perfilaran nuevamente. Esa noche, cuando el cuarto ciclo se repitió, el loco dejó de cuantificar lo invisible y se desvistió del todo. Respiró profundamente, y notó que el aire sabía distinto.

Olfateó el calor de la carne frita, la lobreguez del caldo de pollo y lo azucarado del pan. Supo que la gente comía y defecaba. También supo que habían dejado de contar las campanadas hace mucho. A lo lejos pudo escuchar gritos y creyó entender las conversaciones que subían por las chimeneas. Vio su cuerpo árido y deseó utilizarlo en una mujer. Luego creyó que alguien lo veía, pero todo era producto del frío y del hambre. Sin dubitar, decidió levantar las manos y separar con cuidado las piernas. Permitió que el aire y el agua lo influyan y pudo, por algún desconocido albur, reconocer la casa en la que nació y las calles de su peregrinaje eterno.

En ese ámbito humano, gobernado por luces y ruidos, el loco rebuscó con fuerza entre sus entrañas de Hombre. Después de un rato asentó el cuerpo y, dueño de sí, dijo con voz tranquila:

«No es que seamos locos. La cosa es que estamos podridos».
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miércoles, 19 de noviembre de 2008

Todo va mal. ¡Todo es injusto!, no hay otra salida. Para qué seguir si nadie lo entiende. Es inevitable, uno...dos...
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sábado, 15 de noviembre de 2008

Asuntos Internos

El día finaliza. Hay muchas personas; es la hora pico. Todo el mundo regresa al hogar, las oficinas se vacían, las luces se apagan. Los recepcionistas o conserjes son el único residuo de otra jornada que concluye. El viento corre, la brisa es cálida pero fugaz. La ciudad duerme temprano. Yo no. Paulatinamente, las primeras muestras de sueño se producen en las calles; el tráfico disminuye, los almacenes cierran sus puertas, se encienden las luces violetas, amarillas, verdes y azules que iluminan las iglesias, ya no hay nadie en las iglesias, tampoco se escucha el barullo de la multitud. De cuando en cuando, silbidos, algunos ininteligibles otros enérgicos, entorpecen el silencio, viajando a lo largo de las calles. Son más de las diez. Páginas viejas de los diarios guarnecen las aceras. El pavimento no es la excepción: fundas, envolturas, cartones, mendigos, basura. La cuidad es sucia y también fría, muy fría. Sigo caminando. Para otros la noche empieza. Cruzo una plaza desierta y un chiflido muy agudo alerta mi presencia. La ciudad también es insegura. Veo algunos tipos en círculo. Me miran. Son cinco, altos, bajos, gordos, flacos: hay de todo. Visten grandes abrigos, pantalones abultados, zapatillas deportivas, cadenas enormes en su cuello y dos de ellos gorras; el uno la lleva con la visera vuelta hacia atrás. Los otros, los que no llevan gorra, cargan unas bolsas en la espalda. Apresuro el paso. No tengo nada de valor, eso me deja dos posibilidades: salgo ileso o me matan. Pienso -las masas no piensan, solo actúan-. Paso junto a ellos. Escucho su acento extranjero. No ocurre absolutamente nada. Más adelante, decido correr y perderme entre las interjecciones vacías que forman las calles y me pierdo entre el páramo urbano a media noche. No hay rastro de ellos. Estoy solo. Seguro se preparaban para un festín más grande. Continúo. A lo lejos veo a un hombre y tres mujeres, reconozco que son mujeres por su pelo. Tal vez son prostitutas. Los locales vacíos y los faroles encendidos se multiplican. Siento que no avanzo, mis pies se están helando. Advierto que las putas y su chulo (¿Son prostitutas?) son un escollo necesario en mi camino. Me acerco al tipo, las mujeres son negras y voluptuosas. No me han hecho caso. Sin duda son prostitutas. Seguro aparento no tener dinero. Aparento muy bien. Quiero llegar pero no lo consigo. Casi estoy corriendo. La bocina de un patrullero inunda el ambiente. Un gato de oscuro pelaje cruza, rápidamente, por en medio de la vía. No hay nada más que quietud y ráfagas de viento gélido que se sienten en los huesos. Al fin, el ambiente se me hace familiar. Puedo reconocer los colores de las viejas casas, mis oídos reciben las notas de la música que retumba, a gran volumen desde El Lupanar. Estoy cerca. Toco el timbre y un sujeto negro y alto me abre la puerta. Asuntos Internos, en letras luminosas, curioso nombre, pienso. Atravieso el corredor y el sonido de la música crece. Detrás de las cortinas las luces púrpuras se vuelven repentinamente rosas. Ingreso y voy directo hacia el bar, chicas medio desnudas bailan y se follan los gruesos tubos por los que resbalan sus carnes. Reviso, de forma acelerada el local, La-Madonna no está. Según los rumores -hace más de una semana que no asoma el culo por allí. Salgo de inmediato, todo esfuerzo ha sido inútil. La ciudad se apaga completamente.
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Asuntos Internos

Nunca fui más que uno de los tantos. Eso ya lo sabía, tanto ella como yo. Para mí ella siempre fue distinta (no me refiero al ámbito sentimental). Infundía una suerte de acobardamiento y dependencia en mí, como la cocaína, y su poder era tan fuerte que, en algunos momentos, cortos pero saturados, ni si quiera podía elevar la mirada hacia ella. Encuentro cierta similitud, entre lo que ocurre entre el amo, inmisericorde, y su desprotegido animal en medio de la intemperie en una noche de lluvia. Yo era ese pobre animal. Hasta llegué a pensar que, entre las soluciones más descabelladas, la naturaleza de aquella hembra no pertenecía al género humano. Era superior. De esa forma se explicaba mi temor cada vez que se desprendía de sus pantalones a cuadros y desnudaba su enorme trasero, tan dócil y a la vez firme. Ese trasero ligeramente pardo, que se deslizaba por las hoscas telas dejando entrever sus muslos gruesos, llegando hasta los pies. Ahora era turno de sus bragas de seda. Sus manos precipitaban la seda negra por su par de piernas. Ya desnuda de centro a sur, se incorporaba nuevamente. A medida que la cremallera de su chompa de cuero roja bajaba, más partes de su cuerpo quedaban descubiertas. Con movimientos imperceptibles el sujetador desaparecía de manera repentina, su cabeza volvía a su lugar, luego caía hacia atrás formando un arco casi completo que limitaba con su cadera. Sus rizos se desplomaban, desafiando la gravedad, casi tocando el suelo. Abría su boca. Finalmente yo era lo único que le quedaba. Yo era el perro que llora mientras subsiste la noche, que tiembla aterrido de frío, que gime durante la noche porque alguien lo reclame, por alguien que se apropie de él.

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martes, 11 de noviembre de 2008

Liquidación

Desperté. Me encontraba, como de costumbre, con aquella pereza crepuscular, en la que no hay nada mejor que volver al sueño natural; además entusiasmado por haber yacido, una vez más, junto a la barragana de la que me he hecho amigo y amante. Ella sabe complacer mis necesidades de hombre y que, sumado a su ninfomanía, hacen que las noches sean una interminable orgía. De todos modos, sabía, sin embargo, que esa mañana no debía ser como las demás. Sabía que tenía que liquidar a alguien importante, alguien que me haga trascender en la historia. No lo sé, la liquidación de Guamán se ha convertido en un hito dentro de este negocio, y de no lograr complacer al patrón el liquidado seré yo.

Con su partida, la de Guamán, las cosas son claras: o haces las cosas que el patrón quiere o simplemente te dan de baja. Efectivamente el patrón solo quería resultados visibles; eso sí, lo de Guamán dejo muy en claro que las cosas organizadas fructifican. De hecho, gracias al nuevo patrón, las leyes internas se invirtieron, "El despido intempestivo no se realizará salvo por la muerte de dicha persona" y "los nuevos cargos variarán dependiendo de la jerarquía de la liquidación". ¡Definitivamente un cambio!. Por otra parte, Guamán se había logrado la animadversión de todos los demás de la empresa, siempre mostraba una arrogancia petulante que, conjugada con su posición económica, hizo de él un blanco certero, directo y obvio para escalar en el rango de este negocio.

Esa mañana fue como cualquiera: indispuesto, enfadado y únicamente con ánimos de asesinar a alguien. No escapaba de la realidad, pero sentía que ese debía ser un día grande, un día para el recuerdo; así lo ejecuté. Salí luego de que Juana me sirviera el desayuno, no debió ser más allá de las ocho de la mañana. Vestí como de costumbre y me subí en mi automóvil con ganas de trabajar. No ví ningún cliente por las calles, al menos ninguno similar al de las fotografías, parecía un día destinado al fracaso. Paradójicamente todo cambió cuando vi al patrón. Solo y sin guardia caminaba por la calle, parecía esperar a alguien. Ese era el momento preciso para atacar, ventajosamente había una motocicleta con llave que me ayudaría en el acto. Quizá se trataba de una decisión apresurada pues en caso de fallar tendría graves peligros consiguientes y si lo conseguía debía tener una prueba contundente de haberlo hecho. De todos modos, me arriesgué.

Tenía bajo el asiento un frasquillo de gasolina. Lo esparcí entre los asientos y por debajo de los pedales. Mientras bajaba la ventana sigilosamente, desabroché el cinturón y quité el seguro. Entonces aceleré, abrí la puerta y disparé tres balazos; fue mi oportunidad. ¿Para qué ir por simples clientes encargados si podría terminar con el patrón?, no lo pensé dos veces . Luego de la caída me incorporé y corrí hacia él. Estaba sin una sola gota de sangre, probó un trago de su medicina. Las armas incorporadas al auto tenían ciertas cualidades que ni yo las conocía; sin embargo de los tres balazos solo dos fueron letales, el trabajo había terminado. Tomé su pistola, que sería la prueba contundente de mi hazaña, y de manera sagaz y rutilante tomé la motocicleta, lo incorporé y aceleré sin siquiera mirar atrás, no me detuve hasta salir de la ciudad. Luego, en campo abierto, lo lancé al suelo saqué la gasolina de la motocicleta y procedí, ¡Efectivamente! ¡Lo estaba liquidando! ¡Todo resultó un éxito!. Espere pacientemente mientras cada una de sus partes se consumía lenta, ardua y complacientemente, después de que casi amanecía caminé junto a mi nueva compañera y amiga, aquella insignificante motocicleta. Pagó caro el haberse metido con mi hermano, y eso nunca se lo perdoné. Ahora...¡El patrón soy yo!.

Séptimo relato de la recopilación post mórtem, hecha en su honor, "Asesino en serio"

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Bienvenidos nuevamente, al Lupanar

«Y en ese ‘nada más’, en ese silencioso
nada más’, había muchas cosas
subentendidas, tal vez el reconocimiento,
tal vez los mismos sueños»

El Lupanar ha resurgido. Y a pesar del éxodo/peregrinación que la mayoría de sus profanadores ha protagonizado, es realmente meritorio y porque no decirlo, necesario el reencuentro: Confvtatis Maledictis Flamis Acribvs Adictis. Era ineludible que cada uno de nosotros que brindó estro, inspiración y sentimientos no regresara, por lo menos, a curiosear este sitio: el Lupanar, ha regresado.

Creo, que como profanadores, tendremos que dar otro tipo de bienvenida, debemos «responder al llamado» de distinta manera como lo diría Mr. Kite:”Estimados proxenetas de este lupanar os sugiero que sigáis profanando y copulando con la palabra hasta resurgir de ella la criatura literaria que deseamos que vuelva”.

Somos; cada escritor es, un todopoderoso creador, capaz de otorgar un soplo de vida a cada propuesta literaria deífica; cautos y alerta de sacrificar alguna costilla a los engendros de letras, rimas y puntos y comas que logremos conjurar, pero sobretodo y más que nada: entes concientes y responsables de perdurar uno de los mejores blog’s de nuestra generación, sin caer en defección alguna y superar lo incólume que resulta ser a ultranzas, las lejanías en las que nos encontramos.

Ahora cuando nos separan kilómetros y continentes enteros es cuando las ideas cosmopolitas salen a la luz mezclando las ideas con las que salimos ilusos (algunos) de Ecuador. Considero, más aún, que con la mentalidad de un exiliado, conjuguemos las herramientas necesarias para iniciar esta mal catalogada «segunda temporada»… ¿Queremos que salga el Lupanar?, es la pregunta clave, de mi parte es un SÍ rotundo, pero con la seguridad sin paradojas algunas, la constante, o a menuda participación, pero por lo menos eventual, en este querido sitio.

Espero que este anodino devenir de nuestro Lupanar, sea una saga de (éxitos) interesantes opiniones, de inspiración melancólica, o simplemente de hobby con entradas congratuladas y sencillamente multitudinarias (ya que esto es un lupanar), pero siempre, no menoscabando los comentarios de sus miembros, lleguemos a tener un objetivo claro, como diría Neruda: “Y aunque mi posición levantara o levantase objeciones amargas o amables, lo cierto es que no hallo otro camino para el escritor de nuestros anchos y crueles países, si queremos que florezca la oscuridad, si pretendemos que los millones de hombres que aún no han aprendido a leernos ni a leer, que todavía no saben escribir ni escribirnos, se establezcan en el terreno de la dignidad sin la cual no es posible ser hombres integrales”.

Bienvenidos queridos lectores, nuevamente al LUPANAR DE THOT.



AŋđŗΞ'Ş ζ¡$ŋΣřǿ§

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domingo, 9 de noviembre de 2008

¡Volveremos! ¿?

Queridos lectores.

Después de siete meses de abandono, y de dialogos con algunos profanadores, inmersos en la diáspora, estamos pensando en un regreso. Probablemente con ideas nuevas, más frescas o quizá de la misma índole; como sea, creo que empezamos de nuevo dentro del Lupanar. La propuesta está abierta. Ahora debemos esperar a que los demás concurran a la cita. Como verán, hemos cambiado nuestra imágen, puesto una nueva encuesta y añadido un nuevo artefacto, o "gadget" en inglés. Esto es solo un entremés, esperemos que se convierta en una realidad y el lupanar satisfaga a sus profanados.
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lunes, 26 de mayo de 2008

JC. Onetti


Novelista uruguayo, galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 1963 y el Premio Cervantes en 1980. Además de escribir narrativa, ha contribuido con numerosas e interesantes obras a la crítica literaria. Onetti comenzó a escribir relativamente tarde y, después de publicar su primera novela, El pozo (1939), "cifra de toda su obra posterior", acudió a la Universidad en Buenos Aires y desempeñó gran cantidad de trabajos diferentes. Trabajó como periodista para la agencia Reuter y para otras organizaciones en Buenos Aires, y como director de las bibliotecas municipales de Montevideo. Cuando se instauró la dictadura militar en 1973 fue encarcelado. Este hecho transformó su vida, y a la salida de la cárcel se exilió en España, donde vivió hasta su muerte. El tema unificador de toda su obra es la corrupción de la sociedad, sus efectos sobre el individuo y las dificultades para encontrar una respuesta adecuada a ella. Dos grandes escritores, el mexicano Carlos Fuentes y el peruano Vargas Llosa, le consideran el iniciador de la novela contemporánea latinoamericana. En El pozo, el narrador queda efectivamente separado de su ambiente corrupto y predominantemente burocrático por una generalizada incapacidad de comunicación. Tierra de nadie (1942) presenta de nuevo el depresivo y pesimista retrato del paisaje urbano. La vida breve (1950) es su libro más famoso y el primero que el autor sitúa en la imaginaria ciudad de Santa María, donde la respuesta del protagonista a su presente consiste en imaginarse a sí mismo como otra persona. En El astillero (1960) regresa al tema del caos producido en Uruguay por una desmesurada burocracia, y Juntacadáveres (1964) trata de la prostitución y la pérdida de la inocencia. Estas dos últimas obras desarrollan el tema único de Onetti: el del hombre que persigue una ilusión a sabiendas de que lo es y que además es absurda. A Onetti se le considera el escritor de la angustia, con claras influencias de Dostoievski, Conrad, Faulkner e incluso Roberto Arlt. Su lenguaje es opaco, denso e indirecto. Con estos antecedentes crea un mundo propio con unos personajes que retoma una y otra vez siempre empeñados en proyectos sin sentido.

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Rock


El término rock and roll ha englobado desde siempre todos los géneros musicales que derivan de él al ser la única vertiente y término predominante. Pero posteriormente, debido a la creciente popularidad de muchos de esos géneros derivados, se ha creado un término que es puramente contemporáneo para englobarlos, con la misma función que venía cumpliendo el término rock and roll, y que se diferencia a partir de la contracción derivada de éste (rock): música rock. Por lo que rock and roll es el sinónimo histórico de música rock y todos los géneros englobados en música rock derivan de él de forma directa o indirecta.

De esta forma, el término rock deriva del término rock and roll, pero hoy día conserva dos significados según la Real Academia de la Lengua Española: un género musical característico y popularizado en los 50 y cada uno de los diversos géneros musicales derivados del rock and roll, que sería, por tanto, la definición del género contemporáneo música rock, y que ha cumplido anteriormente el término rock and roll. En la práctica, hoy día existen muchos artistas dentro de la música rock que, sin realizar ese género de los 50, denominan a su música "rock and roll" o se sienten identificados con el mismo.

Por otro lado, el diccionario de la lengua española en su vigésima segunda edición recoge el término rock and roll como voz inglesa a modo de anglicismo, sin embargo en el avance de la vigésima tercera edición el artículo ha sido enmendado tomando rocanrol como término en español derivado del inglés.

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lunes, 19 de mayo de 2008

Curtidor de Canela II


Llegaron a la conocida calle donde se encontraba el prestigioso colegio Sagrada Señora para señoritas, al cual atendían las señoritas de buenas familias. El gran portón de madera se abrió de manera oportuna dejando que Carla y el resto de niñas bajen. Por un momento Carla creyó ver un retazo de ese cuero negro al otro lado de la calle. Sus ojos desesperadamente buscaron por milésimas de segundo antes de que la vieja y humada puerta se cierre dejando unas astillas a su paso.

Carla salio lentamente de su última clase del día dejando atrás a Maria Clara con su profesora. Carla dejo que un largo respiro saliera de sus labios mientras recordaba los hirientes comentarios de la profesora mientras salía de la amarillenta clase pasando por uno de los pupitres dañados que habían sacado ya hace una semana de la clase. Cerró los ojos e imagino de nuevo aquella chaqueta de cuero, y ese olor a tabaco y café que inundaba su nariz.
Paso por delante de la oficina de la directora que al parecer tenia una importante reunión con uno de los padres de las pequeñas que no hacían su Primera Comunión aquel año. Al parecer, la directora no estaba dispuesta a tolerar que la niña estudiara para su transición hacia la madurez por aquel otro ritual religioso, pues no creía que esa ceremonia religiosa del viernes por la noche seguida por la elegante fiesta del sábado sea muy apropiado para la niña.


Con un último respiro dejó atrás la sofocante atmósfera del lugar mientras caminaba hacia el portón. Una de las profesoras pequeñas la alcanzó y le dijo que la maestra de Carla le había comentado sobre la relación de esta y que si no terminaba rápido con la misma, se verían obligadas a organizar una estricta reunión con la directora e incluso su Padre. Carla respiró y partió sin decir nada mientras el celador abría la puerta.

Allí, como siempre estaba, con su chaqueta de cuero negra, su cigarrillo y ese olor a café inigualable. Carla subió la mirada para ver los ojos verdes de Ángela devolviéndole la mirada mientras se ajustaba su falda marrón del vecino colegio de señoritas Academia Schouller. Con una sonrisa Ángela extendió su mano y el olor a café y a cigarrillo intoxico a Carla que devolviéndole la sonrisa tomó la mano que ella le ofrecía.

AŋđŗΞ'Ş ζ¡$ŋΣřǿ§*

(Gracias Vale, tú me comprendes...)

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Curtidor de Canela I


Otra vez, allí estaba aquel distintivo olor, una exótica mezcla entre shampoo de manzanilla, café y tabaco. Su chaqueta de cuero se ajustaba perfectamente a la forma de su cuerpo mientras sus labios inhalaban el olor de aquel cigarrillo matutino, el que siempre fumaba antes de llegar al colegio. Cerca del colegio, sonaban los diarios ruidos citadinos. El taladro que perpetuamente construía aquella esquina, acompañado de los constantes bocinazos de carros, cuyos dueños soñaban con el día en que los semáforos de la creciente ciudad de ajustaran a su trafico o que algún genio japonés por fin descubriera la formula para retar las leyes de Newton y consiguiera que los carros volaran. Finalmente, estaba allí el disgustante sonido de la alarma de una ambulancia que se apresuraba en la dirección en la que estaban.

Carla abrió y cerró sus ojos, la imagen de la gran ciudad desapareciendo rápidamente para ser reemplazada por el techo blanco de su cuarto. Con un largo suspiro Carla apagó su despertador mientras cerraba sus ojos, intentando contener los detalles de su sueño que se escapaban rápidamente de su cabeza, como agua escurriéndose entre sus dedos. Sus ojos miel se abrieron mientras miraba al pie de su cama. Sus complicadas curvas doradas tenían un aire barroco, y los padres de Carla no se habían cansado de repetirle cuan valiosa era ese mueble, el cual había existido desde los tiempos de su tátara abuela, la cual se supone que lo había traído todo desde su natal Inglaterra.
Lentamente sus ojos miel estudiaron el reflejo que mostraba el espejo que tenia en su baño estudiando el uniforme blanco y verde y sus dientes ligeramente beige recién cepillados. Su oscuro pelo caía en esos complicados rizos, que Carla tanto detestaba y que su made tanto admiraba, enmarcado su pálida cara. Carla miró de nuevo su falda escocesa y una irónica sonrisa apareció en su cara mientras descosía el dobladillo de la ya corta falda. Su profesora no tenía reparos en comentar el largo inapropiado de la falda de Carla, pero no era tan rápida en notar el largo de la falda de Maria Clara, su estudiante favorita.

Miro de nuevo su cuarto antes de salir al estrecho corredor que llegaba a la gran escalera de conducía a la planta baja. La cocina olía ligeramente a leche y a pan caliente. Las paredes blancas habían adquirido un tinte amarilloso y los muebles que había traído su tatara abuela traían recuerdos de mejores tiempos. Carla se sentó en una de las ruidosas sillas y las callosas manos de Maria le entregaron una taza de chocolate acompañada de un pan caliente. Carla sonrió y le dio las gracias, aprovechando que sus padres no estaban en aquel momento, entregándole los utensilios de comer en ese momento.

El bus pasó en ese momento y Carla se apretó su chaqueta blanca. La vieja puerta se cerró sonoramente delatando su falta de lubricante. El olor de varios productos higiénicos, perfumes y colonias se mezclaban ligeramente con el olor del sudor, lleno su nariz mientras llegaba a su asiento favorito en la cuarta fila. Sus ojos miel analizaron el autobús nuevamente. Un par de chicas dormían en la última fila mientras que otro trío compartía risas en la primera fila.
Sus ojos se tornaron a la ventana para ver como el autobús cruzaba la sexta avenida. Los sonidos del tráfico matutino le hicieron recordar su sueño, y una misteriosa sonrisa apareció en la cara de Carla.
AŋđŗΞ'Ş ζ¡$ŋΣřǿ§*
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sábado, 17 de mayo de 2008

Magia blanca


Arte de entretener mediante trucos que aparentemente suponen una violación de las leyes de la naturaleza. Para los trucos más difíciles el mago además de sus manos emplea diversos instrumentos. Los primeros magos de los que se tiene conocimiento son los del antiguo Egipto.
Los trucos de manos con monedas, dados y naipes introdujeron una mayor variedad en las actuaciones de los magos medievales.
El mago británico del siglo XIX John Henry Anderson, conocido como el Brujo del Norte, fue todo un maestro del arte publicitario.
Otro mago francés del siglo XIX que desarrolló técnicas muy originales fue Joseph Buatier, conocido como Buatier De Kolta. Su hermano menor, el mago estadounidense Alexander Herrmann, apodado Herrmann el Grande, y su sobrino Leon Herrmann, llevaron sus trucos por todo el país y viajaron también a otros lugares del mundo.
John Maskelyne y su socio, David Devant, los principales magos británicos de principios del siglo XX, ofrecían sus actuaciones en forma de pequeños actos teatrales. Su teatro de Londres era famoso en el mundo entero. El mago estadounidense Harry Kellar paseó por numerosos países su famoso espectáculo, en el que presentaban trucos de manos, ilusionismo y hazañas supuestamente realizadas por médiums. Kellar fue el mago más popular en Estados Unidos hasta que se retiró, en 1908. Su sucesor, el mago estadounidense Howard Thurston, actuó por todo el país durante 28 años. En su espectáculo mostraba trucos tan espectaculares como el coche fantasma, el truco de la soga india y la levitación. Unos meses después, Hyman Goldstein, conocido como Horace Goldin, realizó en Nueva York una variante aún más espectacular de este truco. Doug Henning, un mago canadiense, y el estadounidense David Kotkin, conocido como David Copperfield, desarrollaron una notable habilidad teatral actuando en películas, musicales y programas de televisión.


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André Breton

Guardián de la ortodoxia del surrealismo, fue para los otros miembros del grupo un maestro del pensamiento. Su inclinación por las excomuniones y su autoritarismo le valieron el calificativo de “Padre del surrealismo”.
Nació en Pinchebray (Orne); estudió medicina y trabajó en hospitales psiquiátricos durante la I Guerra Mundial. Una vez afincado como escritor en París, se convirtió en pionero de los movimientos antirracionalistas en el arte y la literatura conocidos como dadaísmo y surrealismo, surgidos del desencanto generalizado con la tradición que definió la época posterior a la I Guerra Mundial. El estudio de las obras de Sigmund Freud y sus experimentos con la escritura automática (escritura libre de todo control de la razón y de preocupaciones estéticas o morales) influyeron en su formulación de la teoría surrealista. Breton expresó sus opiniones en la revista Littérature, la principal publicación surrealista, en cuya fundación colaboró junto con Paul Eluard, Louis Aragon y Philippe Soupault y de la que fue editor durante muchos años.
En 1921 publicó su primera obra surrealista, Los campos magnéticos, en la que exploró las posibilidades de la hipnosis. Con la publicación del Segundo manifiesto surrealista (1929) llegó la polémica.
En 1937, en un viaje a México conoció a Trotski e, influido por el trotskismo, redactó otra vez el manifiesto con el título de Manifiesto por un arte revolucionario independiente y, en 1941, publicó el Prolegómenos a un tercer manifiesto o no, conocido también como Tercer manifiesto surrealista.
Dejando aparte los manifiestos, escribió otras obras teóricas y, por supuesto, polémicas, como Posición política del surrealismo y Cuando los surrealistas tenían razón (1935).


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viernes, 16 de mayo de 2008

El aliento de las musas

Por: José Luis Castro

Paradójicamente, Poe, un romántico, sentenció que la poesía es un ejercicio de la inteligencia. En contrapunto, los clásicos, señalaban que los escritos líricos se emprendían desde la inspiración de las Musas. He aquí el punto convergente, concerniente a los lectores más que los autores, que desafortunadamente se ha descolorido y vulgarizado con el pasar de los tiempos. ¿Existe la inspiración? Pienso que el postulado de los clásicos puede estar sujeto a interpretaciones erróneas; Milton sugiere que para evitar contratiempos, asemejemos a las Musas de los griegos con lo que hoy en día se conoce como el espíritu. Argumento con el que me encuentro más confortable.

El arte no nace de la casualidad, sino de la voluntad. De la voluntad en aglutinación con la técnica y el lenguaje. El arte se ocasiona del esfuerzo y de la persistencia. Es cierto que las obras de los artistas absorben todo el caudal de situaciones, sean estas sociales, políticas y demás parámetros que limitan su realidad. Sin embargo, estos factores no dejan de pertenecer a un plano secundario con relación al quehacer artístico. Tal vez exista un motivo central, un objeto, una persona, una imagen, pero la misma no es más que una burbuja que el escritor, pintor, músico, director, etc. debe tratar con extrema precaución para trocar a esa frágil burbuja en una hermosa, no me refiero únicamente a la percepción de belleza, esfera de vigoroso mármol. Según los escritores americanos del siglo XX el artista puede visualizar el principio y el fin, pero nunca lo que está entre ellos, para ello existen las palabras, los sonidos, las imágenes…

Así como El Perro Andaluz no se puede sintetizarse, ni mucho menos se origina, en dos sueños, sino que el espectador debe emprender una tarea de comprensión frente al escabroso afán de Dalí y Buñuel, frente a cada imagen, a los cambios musicales, al tango y a Wagner, a la asociación extrema de las ideas, al choque de traumático del ojo seccionado, de las arañas saliendo de la palma de la mano, de los putrefactos burros, del placer, del hastío, del anacronismo, de la mentira. Asimismo implicaría una calificación torpe, para Los Detectives Salvajes, la de un diario biográfico. Resultaría provechoso, aunque parcial, pensar en la novela como una metáfora gigantesca acerca de la eterna búsqueda artística de un estilo, sobre la perfección del arte, sobre los afanes de innovación de cada generación. Dentro de la literatura de la no-ficción, término que me sigue pareciendo contradictorio, A Sangre Fría no surge de los crímenes y el asesinato de Dick y Perry, sino del trabajo y las cavilaciones de Capote. El sollozo… de Efraín Jara no nace del suicidio de Pedro Jara, sino de la nostalgia y el dolor que el poeta transmite, combinando de modo magistral su intelectualidad con su sensibilidad. A los fabuladores les está prohibido rebelar directamente su moraleja, esto hace que el arte no se pierda entre los potreros de la cursilería.

En fin la inspiración, arrebato que no representa de modo alguno la esencia de la labor artística y hasta puede ser prescindible, no debe entenderse como un sentimentalismo, sino como una premisa que viaja de la realidad al espíritu, a la inteligencia, a la conciencia… al papel, sobre la cual trabaja, tal vez este es el término esencial, el creador de una nueva obra.

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Descripción

La luminosidad era impactante, impresionante y destellante. La combinación de colores sobre el campo de visión plasmaba un color azucena en la mayor parte del espacio mientras que en otra parecía haber una linea bastante gruesa de un color un poco más obscura. De vez en cuando una mancha blanca que tenía forma como de triángulo con una punta entre dos de sus ángulos se movía velozmente en direcciones inciertas y sin precisión cual rata en una jaula y en ocasiones parecía presionar ciertos espacios en blanco donde a primera vista no había nada pero tras auto presionarse un rastro titilante de una línea vertical quedaba impresa sobre el espacio, algunas ocasiones formas inenarrables empezaban a perseguir incontroladamente a ésta línea vertical, y luego de un tiempo, un descanso. Por la velocidad de estas formas extravagantes la línea parecía desaparecer y en el descanso las líneas eran quienes tomaban un respiro y la línea reaparecía fatigada por el vaivén. Cajas con colores salían cuando la figura triangular llegaba a ciertas esquinas, llenas de cuadros y dibujos no hacían nada, solo estaban dentro de la caja grande y esperaban que aquella extraña figura se posara sobre ellos para desaparecer de una manera aun más extraña. Pocas veces y sin problema se podía salir de esas cajas sin tener inconvenientes, la mayor parte de veces era cuando aquel triángulo llegaba a la parte más baja de la caja y de manera misteriosa se cerraban para volver a la larga planicie azucena para la eterna persecución entre las figuras y aquel extraño triángulo.

La única forma de salir de ésta cárcel parecía ser cuando la figura triangular lograba acercarse a la parte más extrema del espacio donde parecía haber una mancha roja con una cruz blanca en el centro, parecía un auto suicidio pues tenía que presionarse para que en su último aliento aparezca una nueva caja que parecía tener una leyenda imposible de entender. Ya fatigada aquella figura triangular debía llegar hacia una de esas y jugarse la suerte para terminar o no con aquella persecución. Generalmente sí, la figura vencía y terminaba con aquel juego que se aprovechaba de el, ahora las figuras inenarrables se veían diezmadas por esta extraña figura que había de sacrificarse para cumplir con el juego, así como las abejas lo hacen para defenderse parecía que el triángulo lo debía hacer también.
Cuando la auto presión estaba concluida la caja se cerraba y aquel gigante recuadro blanco desaparecía y salía a una realidad aún más complicada para la figura, ahora se enfrentaba con una línea aún más gruesa que la primera en la parte inferior del recuadro donde habían esas figuras inenarrables. Donde antes era blanco ahora hay millones de dibujos con esas mismas figuras que parecían perseguirla. El triángulo cumplió con su primera batalla. Lo demás ya no nos concierne.
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jueves, 15 de mayo de 2008

Michaux y el Ecuador


Antes de juzgar la actitud -y más que actitud descripción- de este belga sobre nuestro país hemos de comprender las circunstancias de su viaje en el país.
Gangotena vivió en las primeras cuatro décadas del siglo XX por lo cual Michaux -su amigo- llegó al país en esos años, quizá a mediados de la década del veinte y escribió su pensamiento fundamental del país para mil novecientos veinte y nueve. Quito no pasaba de ser un pequeño poblado con aires europeos y a más de eso parisinos y bruselinos. Lamentablemente la situación no era tan dulce como puede sonar, pues, las calles debieron ser un desastre, las plazas una porquería incesante (Y esto no está muy lejos de nuestra memoria pues no son ni diez años de la recuperación de la plaza de Santo Domingo o del Tejar Jarrín mas conocido como la Ipiales, actuales BBB) y sumado a la peculiar distribución y forma de la ciudad que probablemente para esas fechas no llegaría a más allá de lo que es hoy la Av. Patria.

Michaux llegó al Quito histórico, lleno de quebradas rellenadas, llenas de piedras mal unidas en las vías, y un alcantarillado deplorable; si a esto le sumamos la altura de la que debió ser víctima éste belga, por su nacionalidad sin confundir sonidos fonéticos, tendremos como resultado una visión totalmente europea, clásica, de América y de nuestro propia ciudad a la que consideran, como a muchas más, una pequeña villa en medio de la selva aborigen y poco conocida donde no llega el agua y no hay luz. Radio y casas con techo mucho menos. Supondré además que si por alguna cosa del destino nosotros llegamos a tener la amistad de algún africano que lleno de emoción nos invitase a Angola -por dar un nombre solamente- al llegar o empezar el viaje tendremos en la mente la misma visión europea pero esta vez para Angola. "Paisucho" donde no habrá nada más que desiertos, poca agua, un idioma desconocido y hasta en el pensamiento menos racista o clasista, negros y sida. Personalmente le sumo a esto que Michaux "experimentó" y llegar a Quito, empezar a ver su entorno tan tétrico y desesperante sumado con sus experimentaciones nos darán lo que escribe, un texto surrealista, donde el país no llega a ser nada y hasta maldice una tierra que le ha dado acogida.

Analizando ahora el poema después de ubicarnos en ese Quito del siglo XX donde el Águila rondaba sutilmente las calles, y la gente vivía en las ventas de mercado, se siente tan frustrado que hasta lo maldice así mismo el hecho de estar en la altura y en una ciudad tan poco estilizada a la forma europea pese a que Quito mantiene ese estilo "copiado" de ciudad de alguna manera debió ser chocante por lo que nunca resalta nada positivo de la ciudad solo toma la subida a la capital por carreteras en pésimo estado, con montañas de gran altura que hacían de su agonía la situación más larga y pesada. Además con su pensamiento europeo de América todo le apestaba, los propios indígenas le fueron grotescos en las calles y su forma de trabajo. Esto ayuda a ese amor por la ciudad. La rima del texto a mí no me convence, no sé, siento al texto más con un relato que como un poema, creo que le hace falta dinamismo y un poco más de sentimentalismo, quizá esté equivocado, pues siempre había visto al poema como los clásicos, de manera demasiado métrica, con endecasílabos y &&&. Sin embargo estudiando un poco al verso libre y la prosa poética considero éste texto muy poco desarrollado, muy poco poético quizá por mis prejuicios sobre la forma de hacer poesía ya que no hay tanta construcción de vocablos ni ese sentimiento al escribir, da la impresión de que tan solo parece que el autor está convencido de renegar al país que odia quejándose de la diversidad del país y la propia distribución y aquí otra vez puedo insistir en que esté equivocado debido a que yo esté influenciado por ese sentimiento nacionalista que se ve golpeado por tremendas afirmaciones y que hacen que uno de inicio vea con desdeño y poco interés al poema. El uso de palabras es buena aunque no me gustó la idea de repetir palabras para darle más más y más énfasis.

Pese a todo el poema es interesante pues es una forma de surrealismo muy cercana ya que fue escrita en honor a Quito y mantiene, eso sí, el estilo surrealista de ver cosas donde no las hay y de pensar en pajaritos por tanta droga que se consume.
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miércoles, 14 de mayo de 2008

W. K. W. (2)

Por: José Luis Castro

Los personajes de Wong Kar Wai son solitarios por excelencia. Sujetos que no pueden escapar de su pasado y que son devorados por la animadversión.

Siempre que te pregunto

que cuando, cómo y dónde,

tu siempre me respondes

Quizás, quizás quizás…



En cuanto a 2046, una suerte de prolongación de la vida del Sr. Chow, el film se asemeja más a las descripciones de la prosa inmediata. Posee imágenes que se suceden, de un modo, un tanto desordenado y mucho más rápido que las de In the mood for Love. Los personajes, durante este film, dejan la inocencia de un lado y adquieren cualidades que los hacen exquisitamente eróticos y mucho más sensuales. El protagonista, marcado por su anterior decepción amorosa, es mucho más frío y despreocupado con sus actuales amoríos, lo cual lo transforma en un personaje redondo y completamente distinto al que se presentaba en el filme anterior. Sus aventuras; Bai Ling, que personifica la atracción física de manera lasciva y trémula. Jin Weng, poseedora de una afabilidad y docilidad única que combina con una atracción fortísma y Zu Li Zen, mujer más enigmática, misteriosa y nostálgica, pero igual de seductora, se constituyen como uno de los puntos fuertes de la cinta. El sexo, sin compromiso, es un tema recurrente. Si es que caben los términos, 2046 es mucho más mundana y libidinosa. Los boleros continúan, pero ahora sutilmente las escenas se matizan con extractos de la opera.

"Si hubiera nacido en otra época, mi vida hubiera sido diferente"

En 2046, Wong Kar Wai experimenta con la ciencia ficción, gracias a que la vida del Sr. Chow, escritor y periodista, se mezcla con la literatura que el mismo recrea. Un personaje que debido a su desesperanza, decide huir hacia 2046, un lugar del cual nadie regresa, salvo el narrador de la historia, es allí donde, el alter-ego de Chow, experimenta varios romances tórridos con los robots de ese lugar, quienes carecen de sentimientos humanos. Fábula que se ajusta perfectamente a la realidad. El director koreano consigue que un lugar común, el amor, no se entremezcle con el sentimentalismo, sino que adquiera una carga conceptual muy profunda.

"El amor es una cuestión de tiempo"

Finalmente y luego de estas estériles palabras, no me parecería que calificar a las películas, In the mood for Love y 2046 de Kar Wai como perfectas sea, como dijo años atrás un erudito argentino, una imprecisión o una hipérbole.

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W. K. W. (1)

Por: José Luis Castro

En el pasado, cuando las personas tenían secretos,

y esos secretos no deseaban compartirlos, subían a una montaña

buscaban un árbol y tallaban un agujero en él

para susurrar el secreto en el agujero,

luego lo recubrían con barro

de ese modo nadie más lo descubriría…


Me gusta Wong Kar Wai; me gusta Wong Kar Wai porque perfecciona el trabajo fotográfico que brinda en cada una de sus películas. Me gusta Wong Kar Wai porque amo el tratamiento que el director aplica en sus postulados cinematográficos sobre el color. Me Gusta Wong Kar Wai, porque musicaliza extremadamente bien cada una de sus escenas, porque ahonda la psicología de los personajes, brindándoles una madurez inusitada, porque nadie más sabe manejar el sonido del silencio como él, porque escamotea verdades escondidas. Me gusta la tragedia y también me gusta Wong Kar Wai. No me gustan las "películas para señoritas”. Me gusta Wong Kar Wai porque sin su rigurosidad artística, los temas que abarca convertirían a sus largometrajes en "pelícuals para señoritas”.

"No sirve de nada encontrar a la persona indicada si el momento no es el adecuado"

Particularmente, reconozco que en la actualidad literaria existen dos corrientes prosaicas, bien marcadas, la erudita; Bolaño, Marías, Fuentes…sólo por citar algunos nombres. Y otra prosa más bien improvisada, aparentemente más inmediata y franca, pero igualmente de alto valor artístico; Lóriga, Aira, Fuguet… En fin, volviendo al cine, yo (y perdón por mis sucintos conocimientos de cinematografía) colocaría a In the mood for Love de Wong Kar Wai, dentro de un tipo de imagen que se asemeja a la descripción de la prosa erudita, pues, cuida en abundancia cada detalle que la cámara muestra al espectador. Es el tipo de película, más bien, europea de tinte francés, esto sin desplomarme sobre estúpidos argumentos raciales, sino asentándome fuertemente sobre la tradición. Los cuadros y representaciones de Kar Wai son dulces y al mismo tiempo desesperanzadores. Son paisajes que se presentan, una y otra vez, suavemente. Son imágenes, rostros, dóciles, que invitan a la contemplación. Adoro el ambiente que maneja la película, los 60s, tal vez mi década favorita, adoro los peinados, las poses de la Sra. Chan y también los vestidos que esculpen extraordinariamente su lívido pero sensual cuerpo. Las caminatas lánguidas de Sr. Chow por los pasillos desolados. La inocente trama romántica que se arma en torno a estos dos personajes. La negación. La cámara lenta. Los boleros. Las sinfonías de Umebashi.

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viernes, 2 de mayo de 2008

Nota irrelevante

Pedro salió, el dolor debió ser eterno, lo notaba su rostro y las últimas palabras que mencionó antes de su deceso sobre aquella cama del hospital; la gresca de la noche anterior había sido contundente y mas aun por el incesante sangrado en la parte frontal de su parietal. Las cortaduras que tenía en toda su cara y la profundidad de éstas era tal que parecía haber sido cortado por un cuchillo muy afilado. Los médicos nunca pudieron explicar por qué un pedacito de vidrio estaba incrustado entre su oreja y pómulo, según dijeron pudo ser causado por su caída sobre el pavimento tras los golpes, o quizá por los vidriecitos desplegados en el suelo tras atacar el automóvil al que quiso robar.
En la calle lo único que había era un pedazo de botella pero ésta no tenía una sola gota de sangre y aunque tenía una punta afilada nada comprobaba su culpabilidad, y por su forma debió haber caído de manos de alguien, o quizá ese instrumento utilizó Pedro para atacar el vehículo con tal vehemencia que destruyó todo.

Miró por la ventana mi esposa cuando un loco se acercó al vehículo estacionado frente a casa, no sabía que le ocurría, me dijo que parecía intentar hablar con alguien aun cuando no había nadie, me empecé a preocupar y le dije iría a ver que es lo que ocurría. Bajé. Llegué frente al vehículo vacío y miré por el reflejo del espejo la cara de aquel hombre. Cuando me vio la locura lo invadió, rompió el vidrio del carro y al momento metió su cara por el vidrio destruido y empezó a gritar de manera incesante "¡Suerte infeliz!", yo no tuve más que salir hacía mi casa para evitar reacciones extrañas de su parte para conmigo, ahora no sé por qué se me acusa de haber matado a ese hombre. Creo que no hubo otro testigo, aunque no entiendo por qué me acusan si no le dije una sola palabra, lo único que hice fue correr por mi propia seguridad ¡Insisto en ver a mi abogado!.


(Horas antes)


-Dale más trago luego no recordará nada de la apuesta
-(Riendo) ¡Y como lo hará si estará muerto!
-Es tán estúpido que irá tal y como se lo pidamos a cabar su propia tumba y como José está en casa no habrá problemas.
-Eso no nos interesa, con que cumpla con su misión tendremos muerto a Pedro y a José tras las rejas.
-Pusiste un poco de cocaína en el licor
-Sí
-¿Y la nota?
-En el gabán de Pedro
-Excelente.

Llegaba del trabajo, el día había estado pesado, y como era jueves de un feriado decidimos quedarnos a beber un poco, yo estaba un poco mareado, y llegando a mi apartamento noté a un hombre que parecía estar preocupado por uno que estaba de frente a un vehículo, cuando intentó hablarle el otro rompió el vidrio del auto y el que estaba atrás lo empujó, empezó a golpearlo y al caer al suelo el hombre bajo puso su mano sobre el hombre herido y metió un papel en su terno, luego salió corriendo en dirección a una casa, quizá para esconderse. Yo no tenía por qué hacerlo, nadie me había visto y solo debí llamar al general pese a la prohibición por la hora, para así apresar a ese infeliz que intentó deslindarse de cualquier culpa.


Ahmed Deidán
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Gótico


Gótico con el simple hecho de mencionar esta palabra temo por mi vida al menos cuando me dicen que un gótico esta cerca, talvez esta cultura se ha visto denigrada por unos cuantos que con solo vestirse de forma extraña, pintarse las uñas y tener un aspecto que infunde temor o pena dependiendo el caso, ya son parte de esta cultura que tiene fundamentos históricos grandes.
El estilo gótico se aplicó en el campo de la arquitectura civil y religiosa, la escultura, las vidrieras, la pintura mural y sobre tabla. El término gótico fue empleado por primera vez por los tratadistas del renacimiento, en sentido despectivo, para reseñarse al arte de la edad media, al que ellos consideraban inferior y bárbaro, godo, de ahí el término gótico comparado con el arte clásico. El gótico apareció a continuación del románico, a lo largo de la baja edad media, y hoy día se considera uno de los momentos más importantes desde el punto de vista artístico en Europa.
El estilo gótico encontró su gran medio de expresión en la arquitectura, surgió en la primera mitad del siglo XII a partir de la evolución de precedentes románicos y otros condicionantes teológicos, tecnológicos y sociales. La arquitectura gótica perduró hasta bien entrado el siglo XVI en diversos países europeos comoInglaterra, mucho después de que el estilo renacentista hubiera penetrado en otros campos artísticos. Las mayores realizaciones del gótico se manifestaron en el terreno de la arquitectura religiosa.
Dentro de la evolución pictórica del siglo XV se distinguen dos estilos, el estilo gótico internacional y el estilo flamenco. El primero corresponde a los dos últimos períodos del siglo XIV y perduró en la mayor parte de Europa durante la primera mitad del siglo XV. El estilo flamenco surgió en Flandes en el primer tercio del siglo XV.
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Sayonara y Arigato II (Dreams)

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción, y
el mayor bien es pequeño: que
toda la vida es sueño, y
los sueños, sueños son.
(Pedro Calderón de la Barca)

... Imitaron todo lo que el occidente les mostró y hasta en cierto modo lo superaron pero como dicen aunque “la mona se vista de seda, mona se queda”… Desde la literatura, pasando por el arte, la arquitectura y finalmente llegando al cine, los amarrillos han hecho todo por superar los esquemas que el arte ha modificado a lo largo de la historia. ¡Gracias a Dios el arte no es racista, y es más general y cosmopolita! Pero bien, hablemos del cine amarrillo. Es una vil copia del hollywoodense combinado con lo que solo las producciones latinoamericanas nos pueden dar (talento, bajo presupuesto, y cámaras buenas relativamente), una mala combinación porque en Hollywood si hay tecnología, dinero y talento (bueno lo que se dice talento), mientras que en América Latina, no hay tecnología, sobra el talento y el dinero es lo de menos. Desgraciadamente en Japón caso específico dónde se realizó el film que me aburrió y me hizo reflexionar cuando tomé atención en serio, hay dinero, tecnología pero no un talento laudable de captar la atención de los veedores. ¿Será que el título tiene algo que ver? Sueños (Dreams) de Kurosawa, ¿es cierto afirmar que estoy presenciando los estúpidos y ridículos sueños de una director bajito japonés? O solamente son ensoñaciones dispersas, sin unidad temática, pero engarzadas recíprocamente en deseos, angustias y añoranzas. Lo que me gustó es la causal pero notable perfección y disciplina que implica realizar tremenda producción. Estoy conciente que es un cine totalmente independiente y sui generis pero al fin y a al cabo para verlo en una sala de colegio es porque llegó a ser un film no por arte y pasión, sino un film comercial, que es lo que quieren las productoras de Los Ángeles. Sueños de Akira Kurosawa, es un buen film hasta cierto límite, quiero decir que llama la atención, en mi caso, el ejemplo hacia la tolerancia y el respeto, en otros más a la curiosidad que la cultura diferente nos expone. Hablaré que me gustó mucho el espíritu de los duraznos representados por aquellas personas vestidas de vivos colores. Confesaré que me gustó mucho, el soldado muerto, supuestamente muerto, en dónde se pone en marcha el sentimiento de la fidelidad y la confianza hasta la muerte. Contaré que me llamó mucho la atención las pausas sin diálogo que mantiene el cortometraje, que si bien aburren, llegan a tener una amplia tensión visual caracterizada por los cambios de cámara, para no explotar tanto la capacidad actoral, si no más bien el espacio. Debo decir además que Van Gogh en un film asiático es sorprendente, pero sin tener la hipótesis de que su director no estuvo estigmatizado en occidente para tener estas perspectivas no tan orientales. Al fin y al cabo no he leído literatura japonesa, sé que hay relatos muy interesantes semejantes a la de los hermanos Grim, pero no es que me llame mucho la atención. Aún así esta película me enseñó a ser más tolerante, un poquito nada más, porque verdaderamente mi opinión cambiará cuando viaje hasta allá y la pase bien, comiendo sushi en un bar de esos de Tokio. Con esta película descubrí que siempre habrá el sufrimiento de la guerra (el eterno fantasma de Japón, después de los terremotos claro está), y la bendición de la superación como se vio mostrada en dos de los sueños. Se vio la esperanza, la sencillez y la inocencia aunque muy mal interpretada por un niño amarrillo, que si quiera lo salvaron de ser esclavo de una multinacional, pero que se vio excelentemente reemplazada por una arco iris ("Una mutación" de la sociedad japonesa). Sueños es lo que se dice, sueños, que si bien el mundo onírico es comparable cuando Dalí pinta, Kurosawa trató de hacerlo con una boina francesa, un puro, gafas, sentado en una silla de camping, y con un altavoz improvisado gritando “Corte”, y lo logró aunque no para todos como lo hizo Dalí. Talvez este film y siendo realistas si lo hubiera hecho un latinoamericano, un europeo o un hollywoodense hubiera sido una pieza de cine fundamentalmente reconocida, pero aun así se ve nuevamente el masoquismo amalgamado con valentía que los amarrillos tienen. Entonces es hoy cuando los felicito ya que por lo menos, cambiaron las generalizadas y tildadas producciones, de un chinito enclenque con músculos que solo el arroz le pueden dar y vengando la muerte de su maestro, gritando, con cintas en todo el cuerpo vistiendo una pijama y golpeando a quién se le cruce y si es preferencialmente un norteamericano, mucho mejor.


Arigato y Sayonara.


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Sayonara y Arigato I

Debo confesar sin vergüenza alguna (de hecho sí con un poco de vergüenza, lo reconozco) mi desprecio total hacia los sujetos de raza amarilla. Sé que no tengo la autoridad moral ni mucho menos racial, para despreciar a esta raza pero en fin tengo mis opiniones demasiado duras y combinadas con una capa de hormigón para defender ésta afirmada confesión. Los japoneses, chinos, vietnamitas, filipinos, tailandeses, tibetanos, camboyanos, etc., son la peor raza del mundo y si bien no quiero ser el patriarca de otro desagradable holocausto, debo confesar también que tienen una extraordinaria disciplina y una historia merecedora de aplausos, al igual que los judíos que ya sufrieron mucho por este tipo de pensamientos. Desde el mongol Genghis Khan, gran conquistador del Asia Menor, quién abrió los caminos para que Marco Polo se hiciera famoso y domara a los salvajes caballos de la meseta mongola, hasta el revolucionario Mao Tse-Tung, que es un personaje relevante del socialismo mundial, la milenaria historia del Asia amarrilla, es enriquecedora más no tan digna de un ejemplo a seguir como la Europa de Da Vinci o Maquiavelo. Muy aparte los “amarrillos” no se pueden mezclar con otras razas, una prerrogativa más para justificar que son la peor raza. Hemos visto, negros con ojos verdes, o inclusive con ojos azules, en Brasil o África, por el abuso de los colonizadores ingleses y portugueses, pero lamentablemente, la raza amarrilla si se mezcla es para mal, ya que los genes amarrillos se impregnan y destruyen con el mestizaje sin importar la raza a quién tuvo la valentía de unirse. Jamás veremos a un amarrillo, con rulos, o con ojos claros (Memorias de una Geisha: aquellos ojos fueron importados por el mercantilismo imperialista). En fin ni qué hablar de sus tradiciones y costumbres, pero eso sí, no somos nadie para juzgarlos. Y que me dicen de su sobrepoblación, dicen que exportan amarrillos para destruir las economías primitivas de los países, son como una plaga, tarde o temprano su economía iba a crecer, pero no por su trabajo interno, más bien por destruir las economías de los países en vías de desarrollo. Eso no es una competencia justa con su rival global, los estadounidenses, nunca hemos visto a un “cowboy” vendiendo sus lazos y calaveras de bueyes en el Centro Histórico ¿verdad?, mucho menos veremos tiendas con nombres en inglés y que su propietario sea un americano.
Los amarrillos no miran, sospechan; aún así nos dieron los mejores automóviles con las seguridades más aptas, nos dieron los electrodomésticos más avanzados y con mejores adecuaciones para facilitarnos la vida, y muy mal agradecidos nosotros los convertimos en polvo en Hiroshima y Nagasaki, pero no es que se lo merecían más bien, fue un descuido del mundo occidental, lo que sea para terminar con la barbarie (¿55 millones o 200 mil amarrillos?). Iguales, todos son iguales después de un año o inclusive menos los que perecieron en Nagasaki e Hiroshima volvieron a ser el triple en esas zonas, esas zonas ahora están sobrepobladas.
Un intento vano de superación es el que tuvieron y eso si es merecedor de impresiones y frunces de entrecejo, porque verdaderamente se convirtieron en un problema. Trataron de imitar lo que el occidente hacía, reemplazaron sus carruajes por automóviles, sus tambores de cobre por stereos y dvd’s, y sus espadas samurai por Colt 45, inclusive sus varas de bambú por hierro y cemento...


Arigato y Sayonara.
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jueves, 1 de mayo de 2008

Dreams


La verdad me costaba mucho mantenerme despierto mientras la veíamos, talvez no sepa nada de cine o simplemente la película a pesar de ser una muy buena película, no todas sus imágenes captaban mi atención sino por el contrario los grandes silencios la hacían en cierta forma pesada, aún así hubo sueños que realmente me gustaron como por ejemplo el del túnel a mi interpretación no muy buena, el pasar del túnel y cruzar la frontera entre la vida y la muerte fue excepcional, la imagen del comandante diciendo a sus subordinados que estaban muertos me agradó mucho, al igual que el sueño en donde el monte Fuji esta en erupción, el manejo de las luces me parece muy interesante sobre todo en este sueño, y en el del demonio lastimero porque la luminosidad de las imágenes transmitían en cierta forma una sensación de pestilencia y muerte, al menos en el del monte Fuji, porque cuando se acercaban los gases cada uno tenía su color y cada uno causaba un daño distinto.
Aunque las actuaciones no son muy buenas la película tiene otros aspectos importantes de resaltar, el manejo de la luz, y el desarrollo del lenguaje que aunque diferente al que estoy acostumbrado a ver no era demasiado complejo como para no entenderlo, las imágenes de ciertas escenas eran muy interesantes como la del sueño en la que un niño habla con los dioses, me pareció muy interesante los símbolos que se pueden ver en la película en su transcurso, como por ejemplo en el primer sueño en el que el niño ve a esa especie de dioses que son sueño del castigo que pueden provocar rechazo y hasta el mismo suicidio. En resumen la película se trata sobre ocho relatos basados en los sueños posiblemente del director y actor Akira Kurosawa. La relación del hombre con su entorno, la infancia, el arte, la espiritualidad, la muerte y la ecología son algunos de los temas abordados por el director en la película al tiempo que refleja las mutaciones socioculturales que ha sufrido Japón a lo largo del siglo XX. A mi parecer la película está llena de una gran fuerza y belleza visual.
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miércoles, 30 de abril de 2008

La cultura es la realidad (2)

Por: José Luis Castro

No por leer a Bukowski, alguien que vivió lo que escribía, voy a transformarme en un adorador del vino y de las putas, ni por leer Proust voy a enfermar de esquizofrenia, ni voy a adquirir su amanerado carácter, ni mucho menos, por leer a Perec voy a poseer mágicamente un amor por los gatos, a los cuales odio. Cuando finalizo la lectura de Lolita, y decido leer nuevamente algunos de sus capítulos, no lo hago por pedofilia. No soy un degenerado si es que me introduzco literariamente en la plataforma sexual de Houellebecq. Y no creo cometer un crimen si es que veo el cuerpo desnudo de Brigitte Bardot en El desprecio de Jean-Luc Godard. No entiendo por qué censuran películas como La última tentación de Cristo de Scorsese y transmiten libremente la bazofia de Gibson. El arte, al menos el bueno, se da el lujo de versar sobre diversas temáticas, que en la vida real producen hastío, porque lo hace con rigurosidad, evaluando al extremo cada palabra, cada imagen, cada sonido, cada color, cada verdad, cada mentira que esconde.

El arte es elitista, sabia frase. Pocos saben apreciarlo verdaderamente.

No le creo a Harry Potter. Sí le creo a Josef K.

La cultura es la realidad, el cine es la realidad, la fotografía es la realidad, la pintura es la realidad, la música es la realidad, la literatura es la realidad.

Recuerdo la primera vez que leí a Borges, hace más de un año, en lo complicado y retorcido que me parecía (ahora me parece mucho más complicad0) Tlön, Uqbar y Orbis Tertius, comprendía poco a poco que Borges tiene un mundo propio y sus libros otro. Comprendí, igualmente, que debía escamotear ciertos símbolos de su mundo fantástico. Hasta hoy recorro sus senderos cada vez más asombrado, las puertas de la imaginación y de la creatividad se abrieron. Los límites se transformaron en creaciones ideales, puras mentiras que, mientras recostado en el sofá, leo entre palabra y palabra, meticulosamente seleccionadas, son verdades. Desde ese entonces procuro vivir y leer, y separar las acciones, reacciones, expresiones, impresiones que ocurren en una y otra vida.

Para finalizar estas ociosas, pues no procuro instaurar ningún afán evangelizador o misionero frente a las diversas preferencias artísticas, líneas, en algún lugar físico, en la página cincuenta y cuatro del libro Obras escogidas de la editorial el conejo, Palacio escribió seis palabras que ratifican mi postura frente a la cultura actual: Quien coma lo que crea.

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La cultura es la realidad (1)

Charles Bukowski y Paris Hiton en un bar de París.

Por: José Luis Castro

Hace un tiempo, echando un vistazo a los videos del youtube encontré una entrevista que uno de mis escritores favoritos, Bolaño, concedía al programa virtual Offtherecord. Durante alrededor de cincuenta minutos, el periodista hablaba con el escritor de cada uno de sus libros. Y al mencionar el libro de cuentosLlamadas Telefónicas”, el periodista citó una de las frases de la contratapa, afirmada por el autor del libro: LA CULTURA ES LA REALIDAD. Pensé entonces en la problemática artística; la idiosincrasia nos obliga a mantener una actitud pasiva, lógica y racional con el arte. La gente no puede desligarse del mundo para asumir las obras de arte responsablemente y prefiere la vulgaridad, fuente absoluta de estéril diversión. Pensé también en las páginas rosadas de los diarios de las muchas jovencitas que desgastan esferos, escribiendo, lo que ellas llaman, “poesía”, luego pensé en Arjona, en Coelho, en Allende, cuantas veces no quise quemar un libro de Allende. Pensé en los libros quemados, los libros desterrados, los libros robados, los libros olvidados. La cultura moderna está ligada con cursis historietas de amor, fábulas de Disney o novelas mexicanas. Es curioso, cuando las personas miran high school musical, repudiable cinta, nadie reprocha nada, es más, hacen mil partes más porque resultó ser un boom. En cambio cuando se aventuran por un filme de Kurosawa, por ejemplo, los comentarios suelen variar desde los molestos ronquidos hasta los <<este tipo si se pega de la verde>>. En este momento recordé una entrevista en la que Quentin Tarantino enfrenta a una seudo-crítica de cine; ella le dice que su película Kill Bill es demasiado violenta y que no la recomendaría para nadie, por el contenido de muertos inocentes que se producen en la misma. Entonces Tarantino, con su particular estilo callejero, le dice que Kill Bill trata acerca de la venganza y del honor, y que es necesario mostrar ese tipo de imágenes para causar sensaciones extremas en la audiencia. Luego la mujer, de abultada papada, corpulento semblante, sombrero negro, chaleco café y una blusa escandalosamente rosa, le dice al director que esas escenas no son necesarias y no encuentra razón para incluirlas en el largometraje, comentario que desencadena la histeria del creador de Pulp Fiction, quien dice: Because, i-s-s-o-m-u-c-h-f-u-n-n-y, don`t you get it; a lo que ella le responde, qué sentiría si es que saliendo de la entrevista un grupo de chiquillos lo acribillan con los sables que usó en su película, este es el momento en el que Tarantino le dice a su interlocutora, estás muy equivocada: tu hablas de la vida real y yo del cine, ahora, si quieres hablar de tu aburrida vida entonces hablamos de ella y si quieres hablar de cine, hablemos de cine. Para finalizar Tarantino le dice, gritando, esta película realmente no fue hecha para personas como tú.


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