jueves, 7 de febrero de 2008

Crónicas del Breve Reino (Rolando)


Desde mi sencillo punto de vista he de criticar lo que ha sido "Rolando" una crónica que si bien ha sido histórica no me convence como tal, mucho se ha conversado ya además sobre si fue bien o mal el poner en el inicio esa introducción, personalmente no la hubiera hecho, y de haberla puesto la hubiera hecho fundamentando más todo, es decir la creación del país ficticio, en este caso Ecuador, me parece pésima, pues deja todo en el aire hace ver que escribió por que sí.
Citaré uno de los ejemplos que más me molestó del texto, es sobre García Moreno; ¿Cómo hacer que encaje en la historia...? ¡ Ya sé! ¡ Un pié de página donde apenas lo mencione como antecesor de Don Eloy y así soluciono un problema de fundamentación de mi texto respecto a ambos y su accionar!. Si yo escribiera un libro haría algo como esto... nombro al presidente de la Audiencia Antonio de Morga y que con un pié de página diga que éste caudillo hizo grandes cambios en la ciudad de Quito tiempo antes de que llegara Alonso Pérez de Salazar, quien lo destrozó todo, sumamente infundado por que seguramente casi nadie conoce quien es Perez de Salazar y si lo conocen pensarán como yo, de para que lo menciono, y si lo menciono por algo a de ser, no solo por rellenar. Los pies de página deberían explicar mejor que es el personaje, y como varía la historia, no describirlo por encima y menos si se trata de un posible país ficticio. Esto me hace recordar un hecho real, en la 3 película de Star Wars, pasa algo similar pues cuando todo encaja de alguna manera podría decirse buena y un poco predecible, mas en cuanto al pobre C3PO y a R2D2 sin sentido alguno parece resolvieron... ah! eh! a ellos eliminenles la memoria!!... Para mi fue un golpe bajo sobre ambos personajes, del mismo modo, yo como escritor no me sentiría bien al empezar a hablar de Morga y para intentar tapar la ausencia de descripción de otros inventar un pié de 4 lineas y terminar con el problema. Esto además hace que este texto sea nacional, es decir, que solo se lea en Ecuador, por que si uno sabe algo al menos de historia no entenderá nada sobre lo que el pié de página dice, lo convierte en algo localista, cosa que no debe ser, una gran novela debe ser global, que todos la puedan entender, sin necesidad de un simple pié de página que te deja un sabor amargo -al menos en mi- de como salir de algo en lo que no debí meterme jamás.

En cuanto a la novela me pareció interesante, aunque no la gran cosa, pude ver como pudo ser la traición al mas grande transformador de esta nación por medio de los placistas -algo bien logrado por Paez- aunque otro sin sabor me dejó el final, que pierde totalmente lo que la obra gana, pues si bien su objetivo es Alfaro (Asesinarlo), no logra nada contra Él. Deja un vacío de texto terrible, lo que hace además que la historia quede incompleta y que además un pobre extranjero que la lea sufra por saber quien es García Moreno, quizá Plaza y con más razón Emilio Estrada. Volviendo al tema, el final es malo, deja terriblemente mal parada a la obra pues lo que logra Rolando a la final es herir a un cualquiera y de Don Eloy, nada se sabe, yo me sentí desilusionado, fue como haber perdido el tiempo leyendo una novela histórica que no concluye bien cuando pude haber leído mejor un buen texto de Federico González Suarez o un texto de como hablar español antiguo, que seguro al escribir tendrán mas veracidad que lo que ha hecho Paez ( Con todo el respeto que se merece, esta es mi simple opinión)

Ahmed Deidán
6 "A"
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miércoles, 6 de febrero de 2008

Notas sobre las crónicas (2)

Por: José Luis Castro

Hablando acerca de Aquilino, debo manifestar que la segunda crónica me pareció más agradable que la primera. Es verdad, conozco muy poco acerca de las novelas policiales o detectivescas. Sin embargo la tensión y el misterio, que el prosista consigue, perduran desde la primera hasta la última línea en esta novela. Cabe señalar que las relaciones de personajes, que el autor establece, entre la primera y segunda crónica me resultan bastante llamativas; se reconoce a Aquilino, recién nacido, como el hijo del portero del penal o el oligarca ecuatoriano, radicado en Europa, Honoré Semanate Giraud o a su vez el pintor de putas Uribe. Aún así, hay ciertas menciones que pienso son por demás estériles como por ejemplo: las referentes al destino de Galassi luego del inconcluso final que se describe al concluir la primera crónica. Por otro lado, encuentro que los personajes de la segunda parte de las Crónicas están mejor edificados que los de la primera. Noto en ellos una profundidad sicológica y una tarea descriptiva mayor (Rebeca, Hertzog, Salvatierra, Sancristóbal, Ariel, Tulio, Monge, entre otros). Encontré, entre capítulo y capítulo, una escena que fascinó mi afán lector. Que si bien no encuentra una lógica entre el hilo de la historia fue un verdadero deleite literario; se trata del momento en el cual Cosmo, Tulio Olmedo y un tercer personaje son sorprendidos en pleno acto lascivo por Aquilino. El contexto, en el cual se desarrolla el suceso, logra una ornamentación única. Y principalmente, Cosmo adquiere una redondez notable: se muestra su carácter de ente asexuado y deshumanizante, matizando magistralmente al personaje; que perteneciente totalmente a la ciencia ficción, encaja en un realismo en concreto en el que se desarrolla la historia integralmente. Mostrándonos la realidad-mágica-maravillosa heredada de nuestros antecesores latinoamericanos. Ya en el final, contrariamente a lo que me ocurrió con la primera crónica, quedé satisfecho. Tal vez por la pertinencia de un final de tales rasgos (abierto) en este tipo de novelas.

Finalmente, deseo concluir este precario (por la falta de detalles y por tanto de totalidad; debido a mi afán de no aburrir al lector, cosa que sí hacen los pie de página durante toda la novela) comentario, mediante la siguiente meditación. Justamente entre la lectura de las dos crónicas, llegó afortunadamente a mis manos una novela que rápidamente leí: Factotum. Que, aunque poseedora de una escueta y lacónica prosa, en apenas 180 páginas logró transmitir en mí una suerte catártica y un interés literario durante su totalidad, cosa que en los dos primeros relatos de Crónicas del Breve Reino (¡Mucho más extensa y engalanada!) se me presentaba pero de manera intermitente. A lo que quiero llegar es que; hoy en día es muy fácil encontrar autores quienes atraen la atención no por su obra entera, sino solamente por ciertas páginas. Novelas que pierden su intensidad en la página 50 y se hunden, y solamente resurgen en la página 150. Novelas en las que el pulso y la tensión narrativa no alcanzan a ser sostenidos. Y el argumento es de lo más vulgar. Ya que escriben lo mismo que se escribía hace 100 años. Recalco que el escritor habla de lo temas universales, que no varían, pero de manera distinta. Todavía no me atrevo a encajar dentro de ese modo de escritura a Santiago Páez, porque no he leído todo su ciclo narrativo. Pero en definitiva estas observaciones, hasta aquí, al parecer son muy válidas para las Crónicas del Breve Reino.


Más sobre "Crónicas del Breve Reino" en: http://www.delbrevereino.blogspot.com/


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Notas sobre las crónicas (1)

Por: José Luis Castro

Luego de leer más de 200 páginas, entre Rolando y Aquilino, y de empaparme del barroquismo prosaico (oraciones de por lo menos tres renglones construidas a partir del pretérito perfecto y pluscuamperfecto) del Sr. Santiago Páez, me gustaría señalar ciertas virtudes y defectos (según mi humilde enfoque literario) de su obra.
Penosa e inevitablemente tengo que remitirme primero al prefacio de la obra, en el cual el narrador nos comenta sobre su relación con el impulsor intelectual de esta tetralogía: Camilo Deor y Villegas. El argumento de la creación de un país imaginario, me resulta ciertamente insulso. Es verdad que a escribir se aprende solamente leyendo. Pero, pienso que los literatos deben fraguar un propio y único estilo de escritura. En consecuencia, el prólogo de las Crónicas me produce un efecto particularmente chocante, tanto es así que estos primeros argumentos me parecieron realmente decepcionantes. Este aspecto se acentúa aún más con ciertas interjecciones ociosas; como cartas entre los personajes introductorios, o referencias bibliográficas ficticias (Y ese “ficticias” me despacha directamente a Borges, quien sí sabe como supeditar a los individuos a un mundo totalmente ficticio y creíble, para el lector, con un estilo erudito y artificioso).
Mencionado ya lo anterior, empecemos con Rolando. Su argumento es especialmente seductor. Páez entre estás páginas muestra una condición y calidad literaria, que a muy pocos les es proveída. Sin ser un maestro de ambientes, su habilidad para la descripción narrativa y su musicalización hace que los diferentes lugares y las diversas situaciones, en los cuales los personajes interactúan, se adornen de manera exquisita por los espacios elaborados. Así mismo los personajes, adquieren una riqueza de atributos y características admirables. Mademoiselle Satán, El coronel Porfirio Durán y el doctor Rolando Galassi, resaltan como mis actantes favoritos. Acerca de Galassi; me maravilló el proceso de metamorfosis al que el mismo es sujeto. Además de la cantidad de escenarios en los que se desenvuelve. Es imposible pasar por alto esta primera crónica, sin antes referirme al personaje más fascinante de la saga: Al anacrónico Cosmo. De cuando en cuando la literatura nos brinda personajes maravillosos y a los que el tiempo difícilmente logra borrar. Cosmo, según mi razonamiento, es similar al Puck shakesperiano; es un pícaro y bellaco duendecillo hermafrodita o asexuado que desde el primer instante atrapa la atención completa del lector. Es de aquellos actores que se presentan como un reto ante el leyente y el escritor. Que emanan un caudal creativo inmenso y más aún laberínticamente asombroso. Como punto negativo de esta primera crónica, el final. Siendo todo este primer tratado un homenaje (por indicarlo de alguna forma) a la novela histórica. El final (pendiente) me resulta, si bien es cierto, no decepcionante, pero tampoco cumple con las expectativas generadas durante el relato. Pienso que no tiene el tonelaje necesario, para soportar todo peso del hilo narrativo forjado.
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sábado, 2 de febrero de 2008

Pax et Libertas


...Sin Hambre, sin esclavos, sin dueños, pero antes que todo sin mccartneistas...
Hoy estoy exiliado, mis propios hermanos me han fallado, la cárcel es fría, soy tratado como un disquista cualquiera, pero la vida continua y como diría nuestro líder debo dejarla ser. No veo la hora de salir y observar como quedó el fuerte tras la traición de la Floystroiska y ver como otro ladrillo en la pared es destruido por esos sucios mccartneistas; hemos sido traicionados, pero aun seguimos con vida. Aquí estoy desconectado de todo, sé algo de que pocos lennonista siguen luchando en pie, en una isla pequeña, el foco de resistencia que jamás perecerá. El submarino amarillo de nuestro líder los mantiene con comida, pese a la repugnante y asquerosa arremetida mccartneista, aunque sería más repugnante aún si la Floystroiska intenta hacer algo ahí, eso sería mas sucio aun, claro, como nos ven divididos y diezmados piensas que todo será para ellos ¡pero no lo permitiremos!, piensan que nos tienen ya desaparecidos pero aun por lo menos yo estoy aquí, viviendo como un disquero cualquiera que necesita ¡ayuda, necesito cualquier ayuda! pero sigo tan solo como antes, y cada vez creo más en que el nuestro fin se acerca, pero algún momento nuestra fuerza despertará y quien caerá será mccartney y los suyos, mantengamos nuestra fuerza compañeros, solo creamos en él. Lennonismo, patria o muerte

Por: Ahmed Deidán
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viernes, 1 de febrero de 2008

En busca del 20 perdido…

Por: José Luis Castro
Con el marchar continuo del tiempo (que es, por cierto, uno de los inventos más execrables de la humanidad) los hombres han comprendido que los quebrantos son más provechosos que las victorias. Por ejemplo; Leonardo tardó nada menos que tres largos y trabajosos años en la ejecución de la última cena, y luego de todo ese periplo descubrió que obra maestra, pintada al temple sobre dos capas de preparación de yeso extendidas sobre enlucido, se destruiría paulatinamente. Bolaño en cambio, gastó exactamente 609 páginas de arduo trabajo, revisiones y correcciones cruentas en Los detectives salvajes para que la gente prefiera leer a Laura Esquivel y su Malinche. Einstein invirtió casi 4 años desarrollando una fórmula que, sin saberlo, mataría a más de 200.000 personas tan solo en Japón.
Así también, se puede decir que los resbalones producidos a lo largo de la historia se van repitiendo constantemente pero de los tropiezos se aprende, al menos eso es lo que dicen. Es así que debido al los indigestibles resultados de las clases de literatura (hablo de las calificaciones), y de aprender de nuestros errores y equivocaciones, se ha decidido que el sistema de evaluación de la misma debe cambiarse. Pues, tomando ciertos conceptos cortazianos, los estudiantes que han permanecido como lectores hembras (poseedores absolutos de una actitud pasiva y distante) deberían convertirse en alumnos machos, en seres que jueguen con la literatura y sus conceptos, lectores capaces de desenredar las más enmarañadas nociones narratológicas, conocedores eruditos de la colonia y el barroquismo quiteño, críticos doctos y bastamente ilustrados de arte universal, pero especialmente latinoamericano (Obviamente estoy exagerando con todo esto).
Así que como una ley divina, desde ahora en adelante, el cambio se dará principalmente en este blog, con una actitud crítica, colaboradora y activa con el arte, además de involucrada en un sin fin de actividades creativas (también exagero). Espero todavía, con un esperanzador aunque débil afán, que por nuestro bien no terminemos con un nuevo fracaso. Y la conclusión de esta breve reflexión no sea… Perlas a los cerdos.
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